jueves, 24 de mayo de 2012

Morí




Morí y estoy frente a tí
en retroceso, indeleble
profundamente dormida
en algún paraje en donde
todo lo que hay es tierra.
Estoy frente a tí
y tienes la bendita costumbre
de reconocerme siempre,
aún cuando apenas estoy volviendo.
Morí.
Y quisiera contarte todo,
que el frío sacudió mis nudillos
en una distorsión de un no sé qué, cómo, ni cuando...
que sentía que caía en un abismo sin fin,
que cuando de pronto pensaba que ya había caído...
nuevamente me levantaban
y llegaba a esas mariposas
que sentía en las máquinas de la feria
cuando todo daba vueltas y vueltas.
Morí, sí, mírame estoy muerta.
Qué bello estás!
Mírate estás cambiado...
pero no puedo hablar,
no puedo tocar ni la puerta,
no puedo decirte que soy yo,
que soy yo, soy yo.
Escúchate, escúchate, tú lo sabes,
tú me ves, me sientes...
Respírame.
Me pasé la noche buscando un cuerpo
donde nacer y esa noche duró
muchos días de los tuyos,

 esos que yo también conocía.
Tuve tanto frío. Lloré.
Y estuve 20 años esperando verte
por que esa era la edad programada,
para volverte a ver.
Ya tengo un nuevo cuerpo ahora no me conoces
desde este monitor...
Nada es lo mismo y aunque todo parece igual
te tocó nacer allá y siento el mismo vacío de necesitar
algo que me falta, que tiene alguien más.
Tú, quién más?
Ya nada puedo puedo hacer,
la tecnología cambió el plan
en todo caso, lo único que resta es decirte: Hola!
y fingir que no somos los mismos,
que no somos eternos,
que todo es distinto.
















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