jueves, 22 de marzo de 2012

Grabando lo indeleble de un rayo de luz

--Ten
--Qué me das?
-- No es mucho.
--Qué es?
--Todo.


Sabía que al tocarte el mundo huiría de mis manos en un rayo de luz.


Todo lo que tenía entre las manos no era nada hasta que te convertí en el todo. Comparto este milagro del día con la expectativa de que los días que nos restan serán el libro de nuestra historia secreta. Era un mes cualquiera en una hora cualquiera, cuando se dió como por arte de magia el principio de todos los después.
Qué, por qué es secreta?
Son nuestros los abrazos escritos, los suspiros al despertar y las muchas conversaciones que fueron grabando lo indeleble de un momento mágico. Son un secreto los ademanes que tú y yo conocemos como la parte memorable del panorama de mi piel, como el clímax del cuento que empezó en tus ojos. Porque aunque parezca absurdo cuando nadie nos ve hacemos que el mundo de vueltas con tan sólo dibujarnos un corazoncito y una carita feliz que lo dice todo con una curva y dos puntitos que no saben que son redondos. Y como todo círculo, no tiene afán de terminar y da vueltas en un eje invisible pero con sentido. Como cuando el silencio se vuelve un suplicio y salimos a escondidas a nuestro lugar favorito en la raíz cuadrada del infinito, así de exclusivo es el comienzo de la fiesta de los sentidos. Y para qué mentir si siempre hay alguien que nos sabe por enteros cuando nos está "leyendo" hasta el mínimo pensamiento. Esto es tan tuyo/mío, que hace que salga de todos mis abismos emulando el vuelo de la mariposa más valiente de todas y la más vulnerable al viento de tu boca. Es sencillo como una hoja, complejo como todo lo que cubre la montaña del Yunque que veo a los lejos. Eres tú el cantar callado del Mio Cid, esa pieza que camina con un mundo de canciones por dentro, que las grita por las calles con saber que estoy aquí. Porque lo que tenemos es el misterio del reverso las letras pequeñas del paquete de ensueños.
Blanco, tan nuestro, tan blanco como la hoja de papel en el que escribo esto, que hasta la mismísima nieve nos envidia, pero se siente halagada y nos mira sonriendo desde el invierno. Es sublime el secreto que sólo tu y yo sabemos, un Clave Bien Temperado excelso y eterno, que nos hace vernos en un cuadro de Miró como los niños que fuimos y somos durante esta pieza, extremadamente compleja que la vida nos regaló.

Allá
--Por qué te ríes solo?
--El que se ríe solo de sus maldades se acuerda...
--No.
-- La estoy recordando a ella.
Acá
Ella (suspira)


Es callada la sonrisa que esbozamos cuando nadie nos está viendo. Es una sensación única, cuando nos burlamos de la muerte. Aunque algún día nos iremos con ella no podrá robarnos esto que es todo, tan secretamente nuestro.






















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