viernes, 16 de marzo de 2012

La pesadilla de siempre



Antes

Los días corrían sin parar en el caos amordazado del tiempo,
con la mirada de reojo de las horas de un mundo irreconocible.
Ningún cielo furioso trató de diluir la caricia mental de la lluvia en los ojos,
Ninguna gota pudo callar el ruido de la soledad que murmuraba en el viento
como atrayendo las ganas de tí, despacio y en fuego lento. 
Nada calmó la tempestad que se arrojaba en el puente de las dudas,
no hubo palabra sincera para cortar los hilos de la angustia.
Llegaba el Sol de la mañana para ocultarse de nuevo,
el río traía las mismas piedras grises que me golpeaban en el pecho.

Ahora

Los daños son los mismos aunque han pasado los años; todo lo demás cambió.
Hoy las palabras que dijiste no me desgarran, solo se quedaron en mí las que callaste.
Sigo visitando la orquesta de pajaritos en mi ventana
y observo los gestos del día cuando se besa con la noche.
Hoy comprendo que todo lo que pasó debajo del cielo
tenía que pasar para tener el ansiado consuelo.
La belleza de todo lo que me rodea aún sigue viva, sigo siendo la misma.
Y entonces respiro para mantener adentro todo que no tengo
Golpeo el suelo con mis zapatos para sentir que sí..., que sí estoy avanzando.
Por que no me culpo de que estés en todo, hasta en el sonido de mi acento.
No te culpo por ser todo lo anhelaron mis huesos.
No puedo precisar si tu recuerdo es algo que perdí
o es algo que llevo conmigo, comiendo mis adentros.

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