viernes, 14 de julio de 2017

Intérprete

Lo quieres simple


tan sencillo que pueda


describir el mar


y traducirlo


quieres que escriba


las estrellas


pero yo soy todo lo


dicho


y el peso de las


palabras.


Quieres ver mis ojos


contando luces


destinadas a ser gotas.


Pero yo soy esto


que ves debajo del manto


donde aletea


siempre un tiempo,


un viaje indefinido


de atracciones,


y agua, mucha agua.


Me dices amor


y yo digo amor que,


hay corrientes responsables


de tanto, sin embargo,


mucho antes de que el


caracol cantara,


antes, mucho antes de


ser intérprete,


he sido silencios.


¡Ah, nuestros labios!

Antes de que pudiéramos


decir algo todo estaba dicho.


Y eso era bueno.


Era bueno.


Lo sigue siendo.





-Yia

144,000

Mucha altura.
Un precipicio blanco
que suena a belleza.
Hay un sonido muy
suave que en otro
lugar es nieve cayendo
en otro sitio es lenta lluvia
o parecido a eso
pero aquí hay mucha altura
mucha fe moviendo montañas
y yo floto en esta intemperie
de flashes momentáneos
Fundiendo mis esperas
en un camino extenso pero grato
y yo siento el vaho
y siento el aliento de vida
en lugares altos.
Ahí la promesa.
Ahí la canción perfecta,
144, 000 saben la letra.

martes, 9 de mayo de 2017

VIEW

Esa luz tiene un sereno secreto de ternura,
tiene algo de dulce invisible amable,
una suave soñolencia que se expande lenta
entre magenta que la recibe.
Tiene, un brillo dormido que despierta perfecto 
en un canto humilde,
esa verdad es designada a todo el bien que la cubre.
Esa luz tiene la llave y la fuente que resignada
a ser estrategia es fuerza inmensurable
de otro norte.
Paz que hace vibrar el alma sencilla,
nobleza magnificente del paisaje
que sobrecoge.





-Yia

PIEDRA BLANCA

Dime algo que no sepa algo bien rotundo 
bien amplio quizás pero dime algo 
que no haya escuchado
algo que explote en mi
alma y que crezca 
que sea el antídoto, algo
Dime algo que no sepa
que a esta hora ya todo está dicho
y es pan de vida y no solo
de pan vive el hombre
Dime algo oh piedrecita
que lleva mi nombre
Oh piedra blanca haz que se
quiebren los yugos,
pudre el cinto del tiempo y dime,
dime algo alto pero que sea más alto
que esa cumbre
dime algo que no sepan
los que saben que saben todo
y no saben nada, qué bochorno!
Piedrecita dime
pero asómbrame al menos
que nada me espanta
dime dónde está el interruptor
de la primera partícula
cosas como esas
a ver háblame del numen
de la tierra más caliente
alguna cosa nunca dicha
dime algo alto alto algún
secreto que no deba decirse
pero dímelo pronto
porque a esta página le falta cimiento,
a este río le falta la incógnita del agua
el soplo de vida adónde se ha ido
qué lo sopla y en qué frasco lo guardo
cuando es ceniza y no lo es
porque no sabemos nada
Dime algo alto, tu conocimiento sabe
el antídoto, el sello,
la trompeta, la mordida
A ver piedrecita cómo sabe la fruta
cómo llego al árbol
Qué tiene mi nombre
que no puedo saberlo,
cómo me llamo.

martes, 28 de febrero de 2017

JESUS


El cimiento de mis días, de lo que lo soy,
de este suspiro que apenas respira
si no tiene tu voz, Jesús,
el centro de la vida, la vida misma,
el centro de todo.
El dueño del misterio que nunca termina,
la cruz, el sendero en la luz,
el secreto que siempre tiene canción.
Jesús, el rey de la ecuación,
la suma exponencial de la paz perfecta,
a la misma vez la fuerza del mar, su furor.
Jesús, el más bello esplendor, el sueño
cumplido de mi salvación.
Jesús, que a este corazón,
moldea tu compasión.
El dueño de todo.
El cimiento de lo existe,
el Gran Yo Soy, hijo de Dios.
Eterna paz, dulce unción.
Espíritu Santo paseándose hoy.
Eterna paz, preciosa luz,
interminable, inmensurable, oh
Espíritu,
tu gloria está en la tierra
hablando de Jesús.
Haz de Jesucristo mi pasión.
Espíritu de Dios, que muestras
tu poder con exactitud.
El cimiento de todo, Jesús.
La gloria inmensurable, Jesús.
(No puedo contarla, no lo sé,
Oh, número grande.)
Hijo de Dios, preciosa luz.
Caigo a tus pies, Jesús,
tu gloria es interminable.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Sabe Enoc

Sabe Enoc qué misterios
y qué acciones pesarán la balanza
Saben sus ojos de las luces y su juicio
Vio las cumbres lejanas y escuchó cómo
morirán los reyes y poderosos de la tierra
Vio los justos descansando
de la opresión de los pecadores
Vio las dulces multitudes
que sobrecogen lo excelso y lo magno
Vio santos ángeles en los límites no conocidos
Escuchó su voz:
Como quién ve el patrimonio de la fe y cae postrado
Como quién descubre
que las tinieblas no son nada
comparadas con el relámpago
Como quien despierta
de un alarido eléctrico
y lo envuelve la paz que cesa el ruido
Así vio Enoc los misterios
de frente sin experimentar la muerte
Como quién por fin
entiende que no debe entender el trueno
Como quién agrada al Padre
y sube al cielo

martes, 18 de octubre de 2016

Peor que Aokigahara

Dejarlos muertos.
Bien muertos.
Llevarlos al bosque suicida,
no al suicida de Japón, al otro.
Al suicida dos, al postrero día
del no más y ser no.
Dejarlos aplastados hasta
que no respiren:
La segunda muerte.
Porque la segunda muerte
es peor que la primera.
Y la primera sólo es chiste,
dormir y gusanos.
Pero la segunda.
Ay de la segunda.
Matar, matar al hijo
y luego dizque al padre.
O decir que no está,
que no vela,
que no sucede la séptima
la trompeta.
No ser valientes porque
no ser valientes es ser
malos, (y ser malo es fácil.)
Total, matar, y he visto
caer tantos caínes,
he sentido morir tantos abeles.
Pero no, ellos prefieren,
deciden, quieren,
matar al padre.
Dar duro el golpe,
eso hacen, desde que te
levantas en la mañana eso quieren.
Y tú lo sabes: que no te enfrentas
contra carne ni sangre.
-Y así constantemente matar al hijo.
Matar al padre, luego al hijo.
Seguramente el orden
altera el resultado.
No lo altera.
-No puedes matar al padre,
ni al hijo.
¡Qué gracioso!
Quién te crees que eres.
No puedes matar a nadie.
Sólo te matas a ti mismo.
Falta sabiduría si que falta.
Qué falta de sabiduría:
Hay que ser bien
tonto para escoger
el ancho camino.
Pero sigues ahí
esperando matar y que maten.
Sigues con taquilla en mano
hacia la segunda muerte.
Pero yo, portavoz
de no decir tonterías,
sigo diciendo silencio:
Hasta que soy trueno
y tienen que temblar ante ello.
Tiene que sonar mi palabra.
Y veo cómo rodillas tiemblan:
Poseído ante agua bendita.
Porque es promesa la guerra
de esta que sustituyó a Vasti.
Que fue Esther en gracia,
que fue agradable ante los ojos
de un rey bueno.
Pero qué del bosque
suicida,
qué del mundo gritando
que nada es cierto.
Que no hay reinado,
que Enoc (el libro) no es estrella.
Pero yo he visto.
He visto tantos padres morir.
He visto tantos hijos muriendo.
He sentido palomas blancas
volar y subir.
Y yo, sigo obedeciendo.
Y es que hay
muchos padres.
Muchos padres muertos.
Hay padres vivos, es cierto.
Pero yo sólo tengo uno,
sustentando esto.

Yo sólo tengo uno.